
La panna cotta es la joya discreta de la repostería italiana: cinco minutos de trabajo real, cuatro horas de refrigeración y un resultado final que parece salido de la cocina de un restaurante. Quince hebras de azafrán infusionadas en crema caliente le dan el tono dorado clásico, un aroma floral y un toque inconfundiblemente lujoso, mientras que el crumble de pistacho y cardamomo aporta color y textura crujiente. Es el postre ideal para preparar con antelación si tienes invitados a cenar.
De un vistazo
Ingredientes (panna cotta)
- 15 hebras de azafrán afgano Super Negin Raihan
- 2 tazas de crema de leche (nata para montar)
- 1 taza de leche entera
- 1/3 de taza de azúcar
- 1 cdta. de gelatina en polvo
- 2 cdas. de agua fría
- 1/2 cdta. de extracto de vainilla
- Una pizca de sal
Ingredientes (crumble)
- 1/3 de taza de pistachos, finamente picados
- 1 cda. de azúcar
- Una pizca de cardamomo
Instrucciones
- Hidrata la gelatina en agua fría durante 5 min.
- Calienta la crema, la leche, el azúcar, el azafrán y la sal a fuego lento hasta que empiece a humear, unos 5 min.
- Retira del fuego. Incorpora la vainilla y la gelatina hidratada hasta que se disuelvan por completo.
- Cuela la mezcla y viértela en moldes (o deja las hebras si buscas un estilo rústico).
- Refrigera durante 4 horas.
- Mezcla los ingredientes del crumble. Colócalo sobre cada panna cotta justo antes de servir.
Nota del chef
Deja que el azafrán repose los cinco minutos completos en la crema caliente antes de añadir la gelatina: las hebras con alto contenido de crocina liberan su color lentamente, y ese dorado gradual es la señal de que el azafrán es auténtico. Cuela la mezcla para obtener una textura suave como la porcelana, o deja las hebras dentro para que los invitados puedan verlas suspendidas en la crema.
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